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Factores de crecimiento para la renovación celular: el secreto para revertir el envejecimiento.

¿Te has preguntado alguna vez si el envejecimiento podría ser reversible? Los avances en la investigación de los factores de crecimiento de células madre nos están dando pistas emocionantes de que demuestran la posibilidad de retrasar, o incluso revertir, ciertos efectos del envejecimiento celular.

Los factores de crecimiento, liberados por células madre mesenquimales, tienen la capacidad de rejuvenecer las células dañadas por el tiempo y el estrés oxidativo de dos maneras:

1. Reparación de ADN: algunos de estos factores, como el factor de crecimiento similar a la insulina (IGF), activan mecanismos en las células que reparan el ADN dañado, lo que reduce las mutaciones que se acumulan con la edad. El IGF es conocido por su capacidad de estimular la división celular y apoyar la reparación del material genético deteriorado. En ensayos clínicos, este ha mostrado un impacto positivo en la reducción del daño celular asociado con el envejecimiento.

2. Optimización de la Energía Celular: Factores como el VEGF no solo promueven la regeneración de tejidos, sino que optimizan el uso de energía en las células y permitiendo que funcionen de manera más eficiente, de igual manera que durante la juventud. Este factor ayuda a restaurar la circulación sanguínea a niveles óptimos, lo cual es esencial para mantener la vitalidad celular.

Aunado a estos dos puntos, los factores ayudan a reducir el estrés oxidativo, que es una de las principales causas del envejecimiento celular. Al combatirlo, estas moléculas ayudan a las células a mantener su estructura y función por más tiempo.

Otros estudios recientes han comenzado a demostrar que la administración de estos factores puede mejorar la elasticidad de la piel, la función cardíaca y hasta la memoria en adultos mayores. En modelos de laboratorio, se ha visto cómo los ratones tratados con factores de crecimiento muestran una regeneración celular más eficiente y un envejecimiento más lento comparado con los no tratados.

El futuro de la longevidad está aquí y con cada nuevo avance en la investigación de los factores de crecimiento, nos acercamos a una realidad donde el envejecimiento no sea un proceso inevitable; sino uno que puede ralentizarse o incluso revertirse, dando paso a que la ciencia de hoy dé forma a la salud del mañana.

Referencia: Byung-Chul Lee et al. Journal of Clinical Medicine, 2021.

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